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“Todos los clubes debieran tener programas de inclusión social”

¿Cuál es el fin de un mánager en el fútbol? El Lic. Guillermo Mariné, Director de la Diplomatura en management para entidades deportivas y un panorama completo.

Hagamos un ejercicio. Prendamos la televisión, sintonicemos un canal de deporte esperando ver algún programa o emisión que no sea de fútbol. Luego de unas horas de análisis queda en evidencia, por si hubo alguna duda momentánea, que la presencia de otras disciplinas en la pantalla es mínima tirando a nula. Por eso, en el país donde la pelota número cinco es protagonista hasta de las expresiones culturales más convencionales, el debate sobre una gestión eficiente queda relegado. “El fútbol profesional dejó de ser un deporte como tal, para convertirse en un claro y rotundo negocio; ni siquiera se lo considera un espectáculo.  Ahora ya estamos en la etapa en que todo lo que toca el fútbol tiene una lógica comercial: merchandising, imagen, planteles hiper-sobrevaluados, jugadores con salarios obscenos y televisación selectiva. Esto revela que está regido por las reglas del negocio empresarial y que se alejó de la esencia de la institución deportiva tradicional”.

La explicación pertenece al Licenciado Guillermo Mariné, Director de la Diplomatura en management para entidades deportivas que brinda la Escuela de Postgrados del ITBA. La aparición de esta iniciativa académica es en realidad una manera de cubrir un espacio profesional que hoy en día pareciera estar descubierto. “Es difícil encontrar en Argentina ejemplos de buena gestión dentro del deporte. El caso más saliente es el de León Najnudel, quien en el básquet supo ver lo que ocurría a nivel mundial y plasmó – a principios de los ’80- ese pensamiento ambicioso en un proyecto denominado Liga Nacional de Básquet. Los resultados tales como campeones olímpicos, la aparición del Emanuel Ginóbili, ser subcampeones mundiales, son algunas de las muestras de eficacia, eficiencia y efectividad del proyecto”, subraya Mariné.

-La globalización conllevó a que el marketing tenga un espacio mayor dentro del deporte, ¿qué posibilidades tienen hoy en día las organizaciones para ser redituables? 

-La pregunta encierra la respuesta, la misma globalización nos da toda la información que necesitamos para gestionar y ser productivos. No necesitamos inventar nada, solamente saber buscar, copiar y adaptar. No es fácil, pero esa es la tarea del benchmarking. Oportunidades de ser rentables y autosustentables hay muchas; resta trabajarlas.

-Muchas veces el deporte al ser social se posiciona como una actividad inclusiva, ¿cómo se puede potenciar esta faceta?

-El deporte es inclusivo por antonomasia. Todas las instituciones deportivas debieran tener un programa de inclusión social, ya sea por carencias económicas, así como por capacidades físicas y mentales diferentes Debería ser obligatorio por ley que los clubes tengan un cupo mínimo de estas personas muchas veces segregadas y olvidadas. Se podría llevar a cabo desde torneos abiertos, “escuelitas”, programas ad-hoc y actividades culturales, sociales, entre otras. Todavía hay mucho para hacer.

-¿Qué competencias formativas debieran poseer los interesados en gestionar y colaborar en la dirección de un club o una organización deportiva?

-Estos profesionales debieran saber medir y satisfacer las necesidades de los socios, estar actualizados sobre las nuevas tecnologías y tendencias en el rubro; como también es fundamental que posean un buen manejo de desarrollo humano y que sepan vincularse con los sindicatos. Es importante además que tengan herramientas como para promover el mantenimiento y actualización de las instalaciones y actualización permanente de las mismas, en conjunto a saber liderar un equipo de gente no rentado, como sucede con las comisiones directivas. Tener simplemente un título aniversario no alcanza, es necesario especializarse.