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Surfeando desafíos

De cara a los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud, el Centro de Mecánica Computacional del ITBA desarrolló un modelo a escala de una ola estacionaria. Además, se realizaron los cálculos para reproducirla en escala real.

El sueño de que en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 se incluya el surf como deporte de exhibición está cada vez más cerca. Y el ITBA es en parte responsable de esta posibilidad. A pedido de la Asociación de Surf de Buenos Aires (ASBA), el Centro de Mecánica Computacional del Departamento de Ingeniería Mecánica, efectuó un modelo a escala de una ola estacionaria, como también los cálculos para construirla a escala real, con el objetivo de utilizarla para poder surfear en interiores.

En el proyecto -que comenzó en 2016-, participaron el Dr. Ing. Sebastián D’hers, director del Departamento de Ingeniería Mecánica y del Centro de Mecánica Computacional, junto al Ing. Eduardo Barbier, docente de la materia “Mecánica de fluidos”.

El profesor explicó cómo fue el comienzo de este trabajo, que además contó con la contribución tecnológica de IBM. “En primera instancia se definieron el concepto y los principios de funcionamiento que hicieran la ola posible. Basándonos en fenómenos naturales, propios de la mecánica de fluidos, definimos cuál era la mejor forma de lograr una ola apta para la práctica de surf. Una vez que diseñada, debimos verificar el desarrollo y las distintas hipótesis que habíamos asumido, por lo que diseñamos y construimos un canal de estudio. Este canal nos permitió poner a prueba nuestro desarrollo, corroborando nuestras ideas y aportando información para ajustar los cálculos”.

Tras finalizar la etapa de ensayos experimentales, se realizaron los cálculos para poder llevar la ola a escala real, con una altura de hasta 1,5 metros. De esta forma, se espera que, a futuro, se utilicen las olas para enseñar a surfear o para el entrenamiento de surfistas profesionales.

“A lo largo del proyecto uno se encuentra con muchos desafíos, pero sin duda el mayor de todos fue desarrollar el concepto. Entender cómo debían interactuar un conjunto de fenómenos físicos para poder lograr el resultado esperado e imaginarse cómo cada cambio, por pequeño que fuese, podía modificar el comportamiento de la ola”, remarcó el docente.

El 1º de julio, justamente en el “día olímpico”, se presentó el prototipo ante la presencia de autoridades del Comité Olímpico Internacional. Para Barbier, la jornada fue auspiciosa. “El evento permitió darle exposición y entusiasmar a muchos, lo que le da fuerza e impulso al proyecto para que siga avanzando”.