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Experiencia de reflexión

El alumno de Ingeniería Informática Nicolás Benenzon comparte algunas de las conclusiones que alcanzó a partir de su participación en el programa MIT Global Entrepreneurship Bootcamp.

Este verano asistí al MIT Global Entrepreneurship Bootcamp, el programa más intensivo del MIT. Mis expectativas previas se centraban en seguir profundizando y desarrollando habilidades y conocimientos para construir negocios, con el objetivo de aplicar lo aprendido a mi startup, evenClick.com. Además, me incentivaba mucho poder vivir la experiencia de estudiar en un programa internacional de una de las mejores universidades del mundo; como también la posibilidad de pertenecer a una comunidad global de personas con intereses y objetivos similares a los míos, con ganas de cambiar y mejorar las cosas.

Sin embargo, me encontré con una experiencia que superó mis expectativas. Aquí, un recorrido por los principales aprendizajes que me ofreció esta experiencia:

 

  • No pensar en una idea, sino en un problema para resolver. Una buena forma de encontrar problemas es a través de User Innovation. ¿Qué problemas te gustaría solucionar? ¿Y qué tal hacerle esa pregunta también a otras personas? Hacer esto bien deriva en una larga lista de problemas para resolver. Idealmente el problema tiene que ser algo que la gente esté impaciente por resolver, de modo que necesite adoptar una solución de forma rápida. Tenemos que brindarle al mercado un analgésico que calme el dolor que está padeciendo. Es más fácil vender un analgésico que una vitamina. Para tener un negocio, hay que crear valor en el mercado y luego capturar un porcentaje de ese valor.

 

  • Un gran mito señala que “emprendedor se nace”. Emprender es algo muy difícil de enseñar, porque el pensamiento original es muy complejo de enseñar. Tratar de generar nuevas ideas es divertido y encontrar personas capaces, con quienes intercambiarlas, es una excelente manera de mejorar en esto. El siguiente paso es encontrar formas fáciles y rápidas de probar estas ideas en el mundo real.

 

  • Se puede disminuir considerablemente el riesgo al iniciar un nuevo negocio. Es extraño cómo percibimos el riesgo si no lo repensamos. Por lo general, tendemos a ver el riesgo como una catástrofe de corto plazo en lugar de algo crónico a largo plazo. Estamos más preocupados por un colapso repentino, que por hábitos tóxicos diarios. Resulta riesgoso no aprovechar las oportunidades cotidianas al máximo. Porque alcanzar nuestras metas depende de lo que hacemos y decidimos de forma consistente en el día a día, y no -como se suele pensar-, que los grandes eventos y decisiones son los que nos definen. Cada vez que se debe tomar una decisión debiéramos preguntarnos cuál es la opción que va a generarnos menos arrepentimientos. Estar estudiando en la universidad parece un camino sin riesgos a simple vista. Sin embargo, no hacer nada más que aprobar las materias durante 5 años de los más productivos de tu vida, es en realidad bastante arriesgado.

 

  • Nada garantiza el éxito, todo lo que podés hacer es aumentar cada vez más tus probabilidades. La suerte ocurre si la oportunidad y la preparación se encuentran al mismo tiempo. Siempre hay una probabilidad de que eso pase, por lo que cuantas más oportunidades tomes y más te prepares, más chances habrá de que ocurra la suerte.  Tomando oportunidades, preparándote y capacitándote para lo que quieras lograr es como creás la suerte. «Fallaré muchas veces y estaré realmente en lo cierto una vez» es el mantra de los emprendedores. Es necesario darse muchas oportunidades de tener suerte.

 

  • La agenda del manager y la agenda del maker son poco compatibles. El manager divide su día en bloques de una hora para reunirse con personas, lo que hace a las reuniones super low-cost. Mientras que el maker divide su día en dos bloques, porque necesita largos períodos de tiempo para crear; ya sea programar, escribir, pintar o cualquier otra actividad. En este último, caso las reuniones son muy costosas, porque cortan el desarrollo y la concentración. Un gran desafío de los líderes, que por lo general tienen la agenda del manager, es no cortar la productividad de los makers con reuniones. Una buena estrategia para esto es compactar todas las reuniones con los makers al principio o al final del día.

 

  • Un buen framework para seguir a diario radica en incluir una investigación antes de realizar cualquier tarea importante. Con una simple búsqueda accedemos a experiencia de gente que ya hizo antes lo que nosotros queremos hacer. Esto permite evitar los errores más comunes, apalancarnos en las experiencias ya vividas y adoptar el mindset correcto para desarrollar mejor cada tarea.

 

  • Idealmente las personas que trabajan en una compañía tienen que crecer al mismo ritmo que la compañía. Si una persona se desarrolla más rápido que la compañía, pronto va a encontrar que los desafíos y oportunidades que esta propone ya no lo motivan. Si la compañía crece más rápido que la persona, esta deja de estar capacitada para llevar a la compañía al próximo nivel y superar los desafíos que presenta.

 

  • Es recomendable manejarse en entornos de muy rápida evolución y trabajar en ideas que puedan volverse enormes. Si tu entorno e idea crece, necesariamente uno se tiene que desarrollar para estar a la altura del desafío. La mayoría de las personas se atascan en oportunidades lineales. Es necesario estar dispuesto a dejar ir estas oportunidades para poder centrarse en oportunidades exponenciales. Trabajar en una startup que está creciendo rápido es un buen hack para acceder a oportunidades de crecimiento rápidamente. El trabajo va a evolucionar tan rápido como escale la compañía. Eso significa que será un ambiente donde se requerirán constantemente nuevos aprendizajes y eso trae la oportunidad de detectar qué es lo que más le gusta a uno.

 

  • Delegar el desarrollo de la solución en etapas tempranas de una startup no suele funcionar. La solución va a tener que iterar muchas veces, ya que será muy perjudicial subcontratar cada vez que se necesite. Es crucial que dentro del equipo estén las habilidades y conocimientos para crear e iterar la solución.

 

  • Hay que apuntar a ser el mejor del mundo en lo que uno hace y mapear las acciones según la ambición. Incluso si se falla, probablemente se llegará a un lugar bastante bueno.

 

  • La ambición es algo que comúnmente está visto como algo negativo. Pero esa percepción va en detrimento de todo progreso y desarrollo. La ambición es un motor que lleva a las personas a crear cosas increíbles y empuja a la humanidad a hacer cosas cada vez más grandes. Nada realmente grande ocurre en el mundo sin una persona ambiciosa por detrás. La ambición no implica falta de valores, control o ética. Está el estereotipo del malo de las películas que está dispuesto a hacer cualquier cosa o a sobreponerse a cualquiera con tal de conseguir lo que quiere, pero esto no descalifica a la ambición positiva, sana, respaldada en principios y valores que genera mucho progreso y valor en el mundo. Las personas ambiciosas abrazan los desafíos grandes y trabajan muy duro, tienen metas claras y saben qué tienen que hacer para lograrlas. No esperan que su progreso dependa de otros. La ambición refleja autoestima y un contagioso entusiasmo por lograr objetivos que inspira y motiva a los demás. Es un motor interno muy importante para el crecimiento y desarrollo personal que te provee de fuerza de voluntad y determinación en tus objetivos.

 

  • Es muy difícil hacer una buena labor dentro de un trabajo que no te importa. Es muy importante recordar esto a la hora de delegar. Somos mucho más productivos cuando hacemos lo que nos gusta y todo aquello a lo que le encontramos sentido.

 

  • Resulta esencial saber que podemos aprender y mejorar rápidamente en cualquier cosa. Esto parece un milagro las primeras veces que pasa, pero eventualmente aprendemos a confiar en que podemos hacerlo.

 

  • La receta para el crecimiento exponencial se relaciona con crear algo que los clientes le quieran contar a sus amigos. Es fundamental ofrecer una solución tan buena que tus clientes espontáneamente lo den a conocer por sí solos.

 

  • Resulta importante saber diferenciar tendencias reales y tendencias falsas. Mientras que una tendencia real es algo que está ocurriendo y va a crecer, una tendencia falsa es algo que no está ocurriendo o al menos no por ahora. Se puede identificar una tendencia real cuando hay un cambio de plataforma o tecnología y los early adopters la usan de forma obsesiva y les cuentan a sus amigos lo felices que están. Una tendencia falsa ocurre cuando la gente puede que compre el nuevo producto y lo comente con sus amigos, pero no lo está usando mucho. La clave está en la intensidad de uso y la felicidad que provoca al usuario.

 

  • Hay tres ejes principales de suma importancia en una startup: equipo, producto y mercado. Intuitivamente uno diría que lo más importante es el equipo, pero no es así. El más importante es el mercado. Si el mercado es bueno y tiene una necesidad, el producto no necesita ser excelente, tiene que funcionar. Si se te está quemando el pelo (problema) y te doy una mochila (solución), vas a intentar apagar el fuego con la mochila. Por más que no sea la solución ideal, vas a adoptarla rápidamente para solucionar tu problema. Al mercado no le importa qué tan bueno es el equipo, siempre y cuando pueda producir una solución viable. Si tengo un excelente producto, pero no hay mercado, nadie lo va a utilizar. Un buen ejemplo es el mejor software en un sistema operativo que nadie usa. Si estás en un mal mercado, donde no hay una cantidad suficiente de clientes para servir, tu equipo se va a desmotivar por la falta de crecimiento. Cuando se observa un buen mercado con una necesidad, el equipo y el producto podrán mejorar durante sobre la marcha. La principal razón por la que las startups fallan es la falta de mercado.

 

  • La mayoría de la gente entiende que las empresas son más valiosas si son difíciles de competir. Esto también vale para las personas. La mayoría de las personas hacen lo que hace la mayoría de su entorno, lo que está socialmente aceptado.  Si se hace lo que hace la mayoría, no se va a ser difícil de competir. Para ser difícil de competir hay que tener apalancamiento. Esto se logra ya sea con una red de relaciones personales, construyendo una fuerte marca personal, siendo muy bueno en la intersección de diferentes campos y haciendo lo que te apasiona; te permite trabajar más y más duro que el resto, o aplicar otras estrategias. Para construir una buena red hay que ayudar a las personas tanto como se pueda, convirtiéndose en alguien de valor que valga la pena tener cerca.

 

  • El mercado es muy inteligente, no se puede ser el mejor si no se maximiza constantemente el valor que se puede proveer.

 

  • Hay que documentar cada pensamiento e idea valiosa que cree tu cerebro, nuestras memorias son volátiles. Hacer esto genera conexiones mentales más rápido y potencia el desarrollo.

 

  • Rodearse de los mejores y evitar los vínculos tóxicos. Uno suele “contagiarse” de las personas con la que más tiempo comparte. Por eso hay que elegirlas cuidadosamente. Un buen hack es ver videos, escuchar podcasts o leer lo que las personas que uno admira escribieron. Esto cuenta como pasar tiempo con ellas.

 

  • A veces ayuda preguntarse qué no estoy haciendo que podría estar haciendo.

 

  • Hay que seguir y medir todas las acciones. Generar métricas propias y siempre entregar más de lo que se espera de uno, vale la pena.

 

  • La universidad es probablemente el mejor lugar para conocer gente con quien trabajar.

 

  • De las metas que se tengan, hay que amar el proceso de perseguirlas, de estar cada día más cerca y el esfuerzo y sacrificio que eso implica. Porque una vez alcanzadas, el disfrute dura poco, y aparecen nuevos desafíos. Hay que valorar mucho el proceso.

 

  • Es bueno hacer listas para saber todo lo que queremos hacer y asegurarnos que cada ítem nos acerque más a lo que queremos lograr. Así identificamos y nos enfocamos en qué vale la pena hacer y qué evitar. Nuestro cerebro es bueno para procesar, no para memorizar.

 

  • Mucha gente se preocupa por optimizar al máximo su tiempo y aprovechar cada segundo, en lugar de pensar si están trabajando y enfocándose en lo correcto. No sirve de nada aprovechar cada segundo si estás trabajando en algo equivocado.

 

  • Para tener éxito ante cualquier objetivo difícil se necesita tener confianza en que se podrán superar los desafíos en el camino. Nadie tiene todas las respuestas al principio. Si no se confía en uno mismo es difícil permitirse tener ideas contrarias sobre el futuro, pero ahí es donde se crea el mayor valor. La autoestima sola no es suficiente, tiene que ser equilibrada con la autoconciencia. La búsqueda de la verdad es difícil y a veces dolorosa, pero es lo que separa la autoestima del autoengaño. También hay que ser capaz de convencer a otras personas de lo que creemos. Esto requiere una visión inspiradora, un poco de carisma, habilidades de comunicación y evidencia en habilidades de ejecución. La mejor manera de ser bueno en ventas es creer genuinamente en lo que estás vendiendo. Vender algo en lo que uno cree se siente genial. No sucedería lo mismo en el caso contrario.

 

  • Trabajar en algo bueno nos posiciona en un camino donde siguen pasando cosas buenas. De hecho, este efecto es tan fuerte que existe el peligro que nos absorban demasiadas cosas interesantes y nos distraigamos de lo que realmente queremos hacer.

 

  • Contar con gastos super bajos para no depender de inversores. Si realmente se genera una buena propuesta de valor para la cual hay mercado, el principal objetivo será mantener el negocio vivo hasta que despegue. Es un hecho que se cometerán muchos errores, el desafío será que sean baratos y no mortales. Con gastos super bajos, una startup sucederá con o sin inversores, así es como nos volvemos mucho más atractivos para ellos.

 

  • Poca gente puede optimizar su tiempo porque generalmente cuesta diferenciar cuáles son sus principios, qué los mueve y por qué, cuáles son sus objetivos y qué es lo mejor que pueden hacer para alcanzarlos.

 

  • Buscar la perfección atenta contra los resultados. Nuestro criterio se va refinando con el tiempo, por lo que no tiene sentido esperar a que esté perfecto para terminar un trabajo si de igual manera, no importa lo que hagamos hoy, mañana ya vamos a encontrarle defectos. El trabajo que hacemos, los conocimientos y habilidades que adquirimos actúan como un interés compuesto, nos abren nuevas puertas y posibilidades, y ellas a su vez nos abren las próximas. El interés compuesto funciona muy bien con el tiempo, por lo que cuanto antes depositemos trabajo, habilidades y conocimientos en nuestra cuenta, más tiempo de componer van a tener y más rápido se van a manifestar en nuevos y más grandes desafíos y oportunidades los intereses de ese trabajo realizado.

 

  • El mayor paralizador, además del perfeccionismo, es el miedo al qué van a pensar o decir de mí. Una vez que nos libramos de esas barreras mentales, empezamos a progresar mucho más rápido porque empezamos a ser 100% nosotros mismos, sin el filtro que nos modifica y limita ante la preocupación por la mirada externa.

 

  • Para que un ecosistema emprendedor pueda florecer las empresas, las universidades, el gobierno, el capital, los emprendedores y los inversores tienen que estar alineados y trabajar en conjunto. La industria y las universidades deberían trabajar en conjunto de forma constante para aprender y trabajar sobre casos y problemas reales que puedan tener mucho impacto; como también para aprender innovando en un ambiente seguro para fomentar que emerja talento capaz de resolver problemas, que se traducen en nuevas empresas, que se traducen en un enorme valor agregado a la sociedad.

*Nota escrita por Nicolás Benenzon, alumno de la carrera de Ingeniería en Informática.

+La experiencia de Nicolás Benenzon en imágenes.