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Con ciencia colectiva

La investigación pisa fuerte en el ITBA: en lo que va del 2019 ya se graduaron cinco doctores. Un recorrido por las tesis doctorales y sus alcances.

Generalmente hay ciertos logros que uno los puede dimensionar un tiempo después de haberlos alcanzado. En esta situación parecen encolumnarse Agustín Sosa Massaro, Pablo Cossutta, Antonio Quintero Rincón, Jhon Alejandro Ávila Ramírez, Marcela Moscoso Vásquez, quienes en los últimos meses se graduaron en el Doctorado de Ingeniería del ITBA, lo que concluye un proceso que abarcó varios años de estudio y desarrollo.

Cossutta recuerda el momento preciso en el que se sintió incentivado por una investigación: “En junio de 2012 me invitaron a un congreso en Córdoba, donde presencié una presentación de un trabajo en la que se hacía un control tradicional del tipo proporcional integrativo, pero con derivadas e integrales fraccionarias. En resumidas cuentas, ahí me di cuenta de que existía un mundo completamente diferente con gente apasionada por lo que hacía con conocimientos muchísimos más extensos de los que yo tenía. Eso me motivó a empezar a investigar, dos años después decidí empezar el doctorado”.

El también graduado y docente de la carrera de Ingeniería Electrónica desarrolló la tesis “El convertidor multinivel fuente de corriente modular y sus aplicaciones”, que continúa el trabajo doctoral del Director de Ingeniería Eléctrica y Electrónica Miguel Aguirre –quien ofició como uno de sus tutores-. Según Cossutta, la investigación inicial tenía potencial de ser explorada desde diversos ángulos, con mayor sustento matemático del convertidor y evaluando los resultados en una amplia variedad de situaciones.  “El principal aporte de mi tesis es el modelo matemático del convertidor y su aplicación como interfaz entre la red eléctrica y fuentes de energías renovables, como la energía extraída de una celda de combustible de hidrógeno”, explica.

El caso de Ávila Ramírez es diferente. Viajó desde su Colombia natal en 2014 motivado por una beca de CONICET. Dos años después ingresó al doctorado del ITBA y comenzó sus investigaciones en el Centro de Ingeniería del Medio Ambiente (CIMA); una experiencia con la que se siente agradecido: “Adquirí diferentes capacidades en torno al desarrollo experimental en el laboratorio y al análisis de los resultados obtenidos con diferentes técnicas y equipos, además pude conocer de cerca el sistema científico tecnológico y aportar con diferentes publicaciones científicas en revistas con referato internacional”.

Por su parte, el tema de investigación de la tesis, “Obtención y esterificación sostenible de nanocelulosa bacteriana para usos que requieren regular la polaridad de las nanofibras”, se enmarca dentro de la tendencia de desarrollo de nuevos materiales verdes. “Es una temática de interés general, porque implica la necesidad de diseñar y utilizar comercialmente materiales biodegradables. Pero llegar a un material procesable a escala industrial con propiedades mecánicas y térmicas adecuadas comparables a los que se usan actualmente en la industria tiene aún sus limitaciones, y requiere más investigaciones en la temática y más concientización a la comunidad en general”, sostiene.

Si bien se desempeña como docente de Bioingeniería desde 2007, Quintero Rincón inició sus estudios doctorales en 2012 ante la premisa de “generar aportes a la comunidad científica e integrar mundos multidisciplinarios”. Desde esa perspectiva llevó a caboProcesamiento de señales electroencefalográficas (EEG), Modelamiento estadístico de señales biológicas, Detección de patrones, Modelos Bayesianos, Neurociencia”, una tesis que considera que “ofrece nuevas soluciones en el mundo de las neurociencias”.

 En un momento en el que Argentina está enfocada en la generación y en el autoabastecimiento energético, el trabajo de Sosa Massaro sobresale por su contemporaneidad. “Estudio Geomecánico Regional de la Formación Vaca Muerta y su Aplicación a los Reservorios No Convencionales del tipo Shale oil/gas”, es el nombre de este trabajo que se enfoca en el renombrado yacimiento de la cuenca neuquina. “El mayor desafío que me generó fue comprender que esto demandaría un sacrificio económico por un tiempo prolongado”, destaca. Ya con título de doctor, el docente de la carrera de Ingeniería en Petróleo piensa en un futuro inmediato en el que pueda desempeñarse “tanto en el ambiente académico como en la industria, desarrollando trabajos de investigación científica, capacitación de futuras generaciones; además de interactuar con otros docentes y profesionales de la industria en temáticas de aplicación directa”.

Marcela Moscoso Vásquez decidió abocarse en el área de las ciencias de la vida.  Y las casualidades la acercaron al proyecto de páncreas artificial que lidera Ricardo Sánchez Peña PhD., el Director del Departamento de Doctorado e Investigación del ITBA. La también profesora de la carrera de Ingeniería Química, se embarcó en “Modelos orientados para control incluyendo variaciones intrapaciente para sistemas de páncreas artificial”, lo que podría sintetizarse en palabras de Marcela en el “desarrollo de modelos que pudieran describir cómo varía durante el día la dinámica de la glucosa-insulina en una persona con diabetes tipo 1 que fuera descriptivo, pero al mismo tiempo sencillo para su uso en diseño de sistemas de control para esta aplicación”.

Admite que lo que más le llama la atención de este proyecto es su impacto. “Con este desarrollo buscamos darle más autonomía y disminuir la carga que tienen las personas en el manejo de su condición, al automatizar la dosificación de insulina que requieren para mantener su nivel de glucosa en condiciones normales mejorando su calidad de vida”.

Cinco perfiles académicos que reflejan la variedad de caminos que se presentan una vez que se concluye un doctorado.

+Podés acceder a las tesis a través del Repositorio Institucional del ITBA.