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El ITBA tiene representante en los Juegos Mundiales Universitarios de Invierno que se disputan en Rusia: Tomás Bacigalupo, alumno de Ingeniería Informática y corredor de esquí alpino.

A sus 20 años, Tomás Bacigalupo demuestra que es posible combinar una vida académica ordenada con actividades extracurriculares: el estudiante de Ingeniería Informática está representando al ITBA en la 29º edición de los Juegos Mundiales Universitarios de Invierno que se desarrollan en  Krasnoyarsk (Rusia), del 2 al 12 de marzo. Un certamen que congrega a tres mil participantes de más de 50 países de todo el mundo.

“Soy de San Martín de Los Andes y esquío desde los tres años. Empecé a competir desde muy chico y, de a poco, fui subiendo de categoría y escalando en los rankings. En 2016 clasifiqué a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lillehammer -Noruega-. Y a partir de esa experiencia, pude participar al año siguiente de los Juegos Mundiales Universitarios de Invierno de Almaty -Kazajistán-”, sintetiza Tomás, quien además agrega que las “Universiadas” –como también se conoce a la competencia- “son iguales a los Juegos Olímpicos, hay una villa olímpica, mismas ceremonias y mismas disciplinas”.

Si bien reconoce que no es fácil mantener al día ambas carreras –la académica y la deportiva-, el oriundo de Neuquén aprendió a equilibrar su agenda. “Muchos días estamos en la Facu de 8 a 20 hs, pero mi entrenador Eduardo Quiroga me preparó una rutina acorde al tiempo que tengo disponible.  Al Gimnasio le dedico una hora por día y después sigo estudiando. En invierno, por ejemplo, intento rendir todos los finales en la primera fecha para poder ir a Chapelco. Esquío un mes y medio por año, pero es lo que puedo; mi prioridad es terminar la carrera”.

Aunque parece difícil de imaginar, Tomás está convencido de que la Universidad le dio herramientas útiles a la hora de competir. “Para mí el esquí y el estudio se complementan. Saber de física me ayudo a entender mucho más la técnica. En las largadas se vive una mezcla de nervios con presión y ansiedad enorme. Y como deportista uno se entrena para no bloquearse en el momento de la largada, lo que lo noto muy parecido a un examen de la facultad. Es más, esa preparación me ayudó mucho para rendir parciales y finales. Aplico los mismos métodos que en una competencia de esquí”.

En cuanto al presente, sus metas intentan ser realistas. “Me conformo con poder participar de estos certámenes y estar en condiciones para competir de igual a igual”. Y, respecto al futuro, ya tiene varias ideas en mente: “Profesionalmente me gustaría dedicarme a la inteligencia artificial o a la bioinformática. Y quisiera seguir ligado al deporte, pero como hobby”.

+Mirá algunas de las imágenes del representante del ITBA: