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Paula Celoria se convirtió en la primera graduada de la carrera de Bioingeniería, tras haber defendido su trabajo final. “Desde chica me interesaron la ingeniería y la medicina”, remarca.

Cuando en el segundo cuatrimestre de 2013 comenzó el dictado de la carrera Bioingeniería en la Universidad, Paula Celoria –que estudiaba Ingeniería Química- decidió, al igual que otros alumnos, cambiar y apostar por esta alternativa que se destacaba por la implicancia de la tecnología en las ciencias de la salud.  Y este 28 de agosto fue un día muy especial en su vida y así también en la historia reciente del ITBA: la estudiante logró graduarse gracias a la aprobación del proyecto final titulado “Desarrollo de una herramienta de cuantificación regional basada en la mecánica respiratoria y la tomografía por impedancia eléctrica”, que realizó junto a Federico Nanni. De este modo, se transformó en la primera Bioingeniera de la Universidad.

“En un principio, fue muy difícil elegir qué estudiar ya que desde chica tuve un gran interés por la ingeniería y la medicina. Cuando abrió la carrera en el ITBA me anoté casi sin pensarlo, porque une esas dos grandes áreas de mi particular interés. Además, entre otras cosas, pienso que lo más importante que me llevo son las personas que conocí en estos años. Tuve los mejores compañeros e hice muy buenos amigos”, subrayó Paula, sin que se le borre la sonrisa del rostro.

Después de que la estudiante apruebe su defensa pública, los alumnos Ignacio Pastore Benaim y Matías Tajerian pudieron superar la misma situación, completando así la terna de los flamantes bioingenieros que colacionarán en la ceremonia del 16 de noviembre. Paula manifestó su orgullo: “Pertenecer a la primera camada de alumnos de Bioingeniería implicó, en su momento, afrontar un camino intrigante, desconocido y con incertidumbres. Gran parte de los profesionales que conocimos en el transcurso de la carrera, vivían su experiencia en el ITBA por primera vez. Esto generó implícitamente una conexión exclusiva con cada profesional especializado. Tuvimos una educación personalizada muy rica en contenido en cuanto a experiencias”.

A sus 26 años, considera que su vivencia académica le otorgó las suficientes herramientas como para desarrollarse profesionalmente: “Siempre sentí el incentivo constante de plantearme objetivos desafiantes. Esto me ayudó a ser más organizada con mis tiempos y poder trabajar muchas veces bajo presión. La práctica laboral me permitió aprender a resolver problemas de diseño y toma de decisiones que realiza una persona que trabaja con señales fisiológicas en combinación con la tecnología”.

Por su parte, el Ing. Norberto Lerendegui, Director del Departamento de Bioingeniería, se mostró satisfecho por la graduación de los tres primeros representantes de la carrera. “Estos días fueron muy emotivos para nosotros. Vale destacar que, con sus 210 estudiantes, Bioingeniería busca incubar profesionales contribuyentes al desarrollo de la sociedad, en un siglo que muchos lo han señalado como el inherente a las ciencias de la vida”.