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Ale Resnik comenzó a emprender a los 18 años. Se instaló en Silicon Valley, fundó una startup valuada en 500 millones de dólares, pero debió fusionarla. Y ahora afronta la pandemia con otro proyecto, ¿cómo es volver a empezar?

“Con los años descubrí que el equipo que uno arma es la compañía que uno crea. Cuando comencé mi carrera me era muchísimo más difícil pensar de esa manera. Creía que mis co-fundadores y yo éramos los únicos que entendíamos realmente lo que había que hacer. Y eso es un error”.  Alejandro Resnik cumplió 38 años en abril, pero promedia dos décadas luciendo el sombrero emprendedor. Por eso sus palabras denotan aprendizaje; un aprendizaje de alguien que optó por el empendedorismo y se topó con una vía sinuosa. Con laureles y reconocimientos; con caídas y reinicios.

Si bien encabeza su cuarto proyecto, al Ingeniero Industrial de la Promoción 44 (2008) no le convence el rótulo de emprendedor serial. “Me suena a alguien que está orgulloso de muchos matrimonios que no funcionaron”, sostiene.

Instalado en Silicon Valley desde 2013 admite cierta satisfacción a la hora de gestar una empresa de la nada: “Es un acto de creación por sobre todas las cosas. Me atrae poder modificar la realidad a través de una empresa. Una empresa de alto impacto influye en el mundo y en la realidad que vivimos”. 

 Su espíritu creador atravesó un punto de inflexión en 2016 cuando Beepi, su startup de compra-venta de autos usados que había alcanzado un capital de 500 millones de dólares, no pudo continuar de forma autónoma y debió fusionarse con otra empresa. “Fue una experiencia difícil, y hermosa a la vez. Pero enseguida puse mi cabeza en la próxima aventura, enfocándome en conocer a mis inversores de los próximos 20 años, antes de siquiera tener una idea. Creo que es la naturaleza de un emprendedor”. 

Un golpe fuerte, otro volver a empezar. Dieciocho meses después, Ale volvía al ruedo, ahora con Belong, la primera plataforma de alquileres de largo plazo que hace de nexo entre propietarios e inquilinos, y que se encarga del manejo completo de las propiedades, así como de proyectos de construcción.

¿Y qué más desafiante para un emprendedor que afrontar una situación como la actual? “Afortunadamente, Belong esta categorizado como una actividad esencial por el gobierno federal y el estado de California, por lo cual seguimos operando y acelerando”, explica Resnik.

-¿Cuáles son las dificultades y cuáles las oportunidades de una startup de alquileres temporales en plena pandemia?

-Históricamente las recesiones han sido positivas para el mercado de alquileres. Las rentas bajan pero bajan mucho menos que los salarios en promedio. El mercado se hace mas liquido, del lado de la demanda, incorporando consumidores que deben pasarse a un alquiler mensual menos costoso. Del lado de la oferta también hay movilidad, dado que la actividad de venta de inmuebles se frena y los dueños se vuelcan al mercado de alquileres; como así también inversores que aprovechan un menor costo de los activos para hacer inversiones.

-¿Y a nivel estratégico cómo lo afrontan?
-Aseguramos una inversión de capital para navegar la crisis. En tiempos como este, lo importante es mantener el curso y seguir acelerando, por lo cual estamos agradecidos por la confianza de nuestros inversores que nos siguen apoyando este momento.

-¿Qué enseñanzas te dejó lo sucedido en Beepi?

-Tuve dos aprendizajes muy grandes de esa situación. Por un lado, que es muy importante escoger muy bien a los inversores en un startup. Los correctos cambian la trayectoria de una compañía. Mientras que los incorrectos la pueden destruir. Y, por el otro, que es importante entender si una empresa necesita expandirse rápidamente para abarcar mercados, o puede crecer más lentamente para preservar capital.

-Llevás más de seis años en Silicon Valley ¿Cuánto considerás que hay de mito y de realidad detrás de esta comunidad empresarial?

-Mucho de lo que se sabe sobre Silicon Valley es verdad. Para las startups es como jugar en la primera división de Futbol de España. Aquí están los mejores de los mejores, trabajando para realizar una visión. Es una comunidad increíblemente altruista y abierta. Todo el mundo te da una mano, siempre y cuando no le hagas perder el tiempo a la gente. Hay una mentalidad de “pay it forward” que es muy palpable.