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Creó una app para medir la calidad del aire y se convirtió en la “emprendedora del año”

Gonzalo Herman - Clarín - Link a noticia online

Premiación en el ITBA: Mónica Abarca es peruana y su objetivo es ayudar a corregir las emisiones de gases contaminantes. 

Mónica Abarca anda de acá para allá. Lleva un enorme cartel que representa un cheque de 55.000 dólares. Acaba de ganar un concurso regional -que abarca América Latina y el Caribe- sobre desarrollos tecnológicos innovadores. Su proyecto, que busca “democratizar” el monitoreo de la calidad del aire, se impuso entre los 15 finalistas que llegaron este martes hasta el salón del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Todos los felicitan y ella, que no disimula su felicidad, responde con calidez las consultas de este cronista.

Cuenta que es de Perú. Que estudió ingeniería en mecatrónica. Que su pasión es la robótica y el diseño. Tiene experiencia en la industria minera, en la educación e investigación académica. Hace apenas dos años formó parte del Programa de Estudios de Posgrado en Singularity University, donde aprendió sobre tecnologías exponenciales. Ahí se le ocurrió la idea, que presentó como tesis, de crear una aplicación que midiera la calidad de aire. Para desarrollar la idea creó una compañía, Qaira, que dirige con cuatro personas más.

Con acento marcado y en tono de experta, Mónica explica el proyecto con el que su empresa ganó el primer premio de la competencia 100K LATAM . “Desarrollamos tecnología para monitoreo ambiental. Son herramientas como drones o módulos para hacer medición de calidad del aire. Y poder ayudar tanto a las industrias como a los gobiernos, para poder medir estos niveles de contaminación”.

La herramienta que desarrolló Mónica ya funcionan en Perú. Y analiza la información que obtienen estos equipos sobre los gases contaminantes que se emiten, como el monóxido de carbono, y el polvo. Lo que hace Mónica ayuda a las empresas y gobiernos a saber si se cumple el protocolo ambiental y también tomar medidas de corrección en los casos donde hay contaminación.

“Lo que queremos es democratizar la información del aire. Para eso se necesitan muchas herramientas midiendo. Ahora la escasez de monitoreo es crítica. Y si no sabés cuán malo es el aire, no tenés las herramientas para solucionarlo”, agrega Abarca, que apuesta a que su proyecto logre ampliar los equipos, con un bajo costo, y mejorar el control de las emisiones contaminantes, para tomar medidas correctivas.

Además de Mónica, otras dos emprendimientos, o startup, ganaron premios en el concurso de ITBA. El segundo lugar, con un premio de 10.000 dólares, lo obtuvieron tres ingenieros, uno francés y dos belgas, que con su empresa WeBio proponen crear una bioimpresora 3D, que ayudaría a las farmacéuticas a probar fármacos sobre tejidos humanos bioimpresos.

Laurent Rodriguez, uno de sus fundadores, le explicó a Clarín que “en lugar de usar plástico, usamos geles biocompatibles a los cuales se incorporamos células humanas para después crear tejidos humanos”.

El tercer puesto fue para Sigmind. Un emprendimiento que desarrolla una aplicación que, por medio del análisis del discurso, puede detectar enfermedades mentales en pacientes psiquiátricos. “Esta herramienta ayudaría a los psiquiatras a detectar desórdenes mentales en etapas más tempranas de la enfermedad”, cuenta Raúl Echegoyen, uno de sus creadores.