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El ITBA, mi lugar de formación

Cuando uno termina el secundario y tiene el deseo de comenzar a estudiar una carrera, las alternativas son muchas y la decisión es muy difícil. Un alumno próximo a graduarse del secundario tiene un leve concepto sobre qué significa ser ingeniero o, en mi caso, lo que representar estudiar la Licenciatura en Administración y Sistemas.
Esta etapa nueva comienza y aparecen los primeros interrogantes tales como, “¿qué tienen que ver estas materias que estoy cursando con ser Administrador de empresas? Además, estas preguntas vienen acompañadas de dudas similares a, “¿es esta realmente la carrera que me apasiona?” y/o “¿vale la pena tanto sacrificio?”
Lamentablemente, algunos alumnos dejan su carrera inicial sea cual fuere, seguros de que “eso no era lo suyo”. Pero tengo la certeza que, de ese grupo de disertantes, un gran porcentaje abandonó la vocación de sus sueños por no encontrar respuesta a este tipo de formulaciones que yo también me hice en algún momento.
Recuerdo un día en el que estaba caminando por el pasillo de la universidad y, sin querer, escuché parte de una conversación de una graduada de ingeniería industrial -que había ido a la universidad a compartir su experiencia en las “Semanas de la Vocación”-, con un interesado en la carrera. Ella le remarcó lo siguiente: “la universidad es un lugar de formación, yo ya ni me acuerdo muchas cosas que aprendí”. En ese momento se hizo un clic en mi mente, entendí que las horas de estudio de algunas materias que, de cierta manera, no me llenaban al 100%, me estaban formando como profesional. Estaban construyendo en mí la manera de pensar de un administrador, de un empresario; y, en el caso de los que estudian Ingeniería, todas esas horas de matemática, física y química los forman como ingenieros.
Ahora que estoy en tercer año de mi carrera puedo ver cómo mi forma de pensar y mi visión cambió muchísimo en estos tres años, puedo ver como la universidad me está formando en un joven profesional. Y por eso puedo decir con certeza que el ITBA es un lugar de formación académica de futuros talentos, porque, en definitiva, todas las herramientas tienen su utilidad, aunque a veces uno -en el afán de graduarse-, se olvide por un rato de ello.

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